viernes, 12 de mayo de 2017

EN EL SILENCIO DE LA CASA QUEDAS COMO UN VIEJO GÉNERO.



EN EL SILENCIO DE LA CASA QUEDAS COMO UN VIEJO GÉNERO.

Vuelvo hecho de restos de espejos, cada pedazo canta tu nombre, de la esquina de la catedral vuelvo, entre la noche y el espejo hay una complicidad sutil para enhebrar olvidos. El rostro de la voz resbala por la canaleja que te hace, la puerta palidece y se hace ventana o tapia cruda para decir que no estás, que el horcón ha hecho la diligencia de volver al suelo, que la piedra es el esqueleto de la tapia, que la ranura esconde raíces y entierros. La mesa espera un rincón de pan, sigo sentada en esta silla que me escinde y me vuelve busaca que se lleva el viento.

NO HAY PRISA PARA QUE LAS HOJAS DEL DÍA NOS LEVANTEN DEL MIEDO.



NO HAY PRISA PARA QUE LAS HOJAS DEL DÍA
NOS LEVANTEN DEL MIEDO.

Noche abierta en puñales ¿Adónde vas? Las manos son cerbatanas, cocuyos que esperan y alientan, noche de negro cuchillo que cruza la cara y se desenfada, me dibuja en humo dulce. Nazco con la tarde, para medianoche ya estaré brincando en tu vientre de sal, seré mortaja para el amanecer, mientras volvamos yesca los huesos. ¿Cuál miel destilan tus huesos al verme? Un rosal que se llueve en pétalos, al sol sobrevivirán sólo las palabras.

NO HAY UN PORO DEL CUERPO QUE NO RESPIRE EL AIRE PARA ENCONTRAR TU AROMA



NO HAY UN PORO DEL CUERPO QUE NO RESPIRE EL AIRE PARA ENCONTRAR TU AROMA

La piel, oliendo crucifijos, la piel que mira, que se distrae en la silla de cuero donde lleva años sentada, envía lloviznas, algunas de ellas de la época del diluvio. María Marín absorta le habla a niños imaginarios, señala al cerro cercano que es pura piedra y cují  y dice que cuiden esas vacas, mirada al viento la piel hendida mira los edificios y dice cuiden esos conucos y ese maíz que se lo van a comer los pájaros, señala al asfalto ardiente y dice recojan esos rosales. Su mente anda entre laberintos que miran lunas de agosto en el neón cercano, que ve relámpagos en la pantalla del televisor y me llama para que recoja la ropa porque va a llover, o que ponga la sopa y eche arepas y mueve las manos al aire, sortija gris es su rostro pero de oro abren los brazos araguaneyes cercanos- Espejo que hace la piel, mi refugio.

TELA DE MI CUERPO ENVUELTA EN TI



TELA DE MI CUERPO ENVUELTA EN TI

La neblina que baja del Sandoval, que es un zanjón por donde se anuncian y bajan los aguaceros a Trujillo, te devuelven en ecos que pronuncio en cada gota de agua y que a veces logro esconder en mis bolsillos rotos de donde saldrán otra vez envueltos en una fragancia oscura de guayaba o coco según sea el mandado hecho a media mañana. Los rostros que tiene la tarde te bautizan con un canto. Un canto dibujado por la tela de mis manos, hecho con la luz que aún queda en la copa del cedro distante, allá arriba donde nace el Sandoval. Busco en mis pantalones la estampa que me han dado en la Iglesia, para esconder miedos me envuelvo en ti, a cada gota le pongo un nombre, al final el cuenco de agua hablará tu lengua y tu destino.

VOY A ACERCARTE AL LÍMITE DE TODO CUANTO ESTÁ PROHIBIDO.



VOY A ACERCARTE AL LÍMITE DE TODO CUANTO ESTÁ PROHIBIDO.

“Están hechos de pétalos tus ojos” dice la estampita que escondo secretamente en tu cuaderno, pasan los días y nada que abres el rincón donde confesé lo que lleva como morral mi cuerpo. Estamos de vacaciones y las matemáticas andan de paseo, Tu vientre  tiene un imán, tu cadera también, cada pierna tuya me llama, vas a hacer el mandado y pasas  con tu cuerpo desnudo y sudoroso, Juan me pellizca para que despierte y concluyo que el sueño es tu lugar. Cuando vengas después de vacaciones abriré la puerta, te dejaré entrar, dejaré pasar tu vientre, tu voz de espejo, busco latidos en los  temblores de ese aire que te envuelve, si lees tu cuaderno resolveremos los inventos sin pellizcos ni despertares.

DOS MIL AÑOS ANTES DEL VERBO YA TE BUSCABA PARA AMARTE.



DOS MIL AÑOS ANTES DEL VERBO YA TE BUSCABA PARA AMARTE.


En el breve suspiro hay una eternidad, en el diluvio que se cierne hay un desierto que viene de vacaciones al cuerpo como plaza a medio día llena de gente extraña donde busco tus pupilas que son mi universo andante. Cruzo la calle aun llena de sol, desde el Sandoval salen golondrinas danzando al agua y el agua viene cantando con truenos entre los cedros. Voy a la otra acera como quien viaja al fin del mundo, me dicen allá que estabas cobrando en el banco y se te nubló la vista.  Subo como chupita las ocho cuadras y en la boca del callejón Miguel Pernía responde a mi pregunta como cuchilla en el cuello... ¿y mi papá? Juan…Juan se murió…Una lluvia distinta cae huesos adentro.

ESTA ES TU CASA, TU FOGÓN DE HIERBA HÚMEDA SOBRE LAS BRASAS DE MI CARNE

  Sumada por los tambores lejanos de la lluvia inauguro un diluvio de besos sobre tu cuerpo, me deshago en artes gitanas sobre las manos,...