DOS MIL AÑOS ANTES DEL VERBO YA TE
BUSCABA PARA AMARTE.
En el breve suspiro hay una eternidad, en el diluvio que se
cierne hay un desierto que viene de vacaciones al cuerpo como plaza a medio día
llena de gente extraña donde busco tus pupilas que son mi universo andante. Cruzo
la calle aun llena de sol, desde el Sandoval salen golondrinas danzando al agua
y el agua viene cantando con truenos entre los cedros. Voy a la otra acera como
quien viaja al fin del mundo, me dicen allá que estabas cobrando en el banco y
se te nubló la vista. Subo como chupita
las ocho cuadras y en la boca del callejón Miguel Pernía responde a mi pregunta
como cuchilla en el cuello... ¿y mi papá? Juan…Juan se murió…Una lluvia
distinta cae huesos adentro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario