viernes, 12 de mayo de 2017

NO HAY PRISA PARA QUE LAS HOJAS DEL DÍA NOS LEVANTEN DEL MIEDO.



NO HAY PRISA PARA QUE LAS HOJAS DEL DÍA
NOS LEVANTEN DEL MIEDO.

Noche abierta en puñales ¿Adónde vas? Las manos son cerbatanas, cocuyos que esperan y alientan, noche de negro cuchillo que cruza la cara y se desenfada, me dibuja en humo dulce. Nazco con la tarde, para medianoche ya estaré brincando en tu vientre de sal, seré mortaja para el amanecer, mientras volvamos yesca los huesos. ¿Cuál miel destilan tus huesos al verme? Un rosal que se llueve en pétalos, al sol sobrevivirán sólo las palabras.

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