NO ME PREGUNTES POR EL COLOR DE LA
AUSENCIA
Duplicada por sudores presiento la
fragancia oscura que toca tu sangre. Los lunares de tu piel son islas donde me
salvo de naufragios nocturnos. Tengo todos los números del mundo tallados en mi
piel para recordar cada segundo de ausencia tuya. Estamos huérfanos de amores,
aluviones de vitrales en la voz por cada despedida que se vislumbra por las
tardes con canciones que se escuchan a lo lejos.
Excelente, profesor.
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